«La actividad económica plena no puede reabrise hasta controlar el virus»


La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, insistió en la necesidad de controlar la propagación del COVID-19 antes de pensar en reabrir las economías, sobre todo en una región que actualmente es el epicentro de los contagios en el mundo.

Igualmente, Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo que la reapertura plena de la economía no es posible hasta controlar el virus porque pone en riesgo las vidas de los seres humanos.

«La reactivación se debe realizar de manera gradual, basada en datos de propagación del virus y en la capacidad de los sistemas de salud», dijo Etienne durante una conferencia de prensa conjunta con la jefa de la Cepal.

Los organismos regionales presentaron el informe conjunto «Salud y economía: una convergencia necesaria para enfrentar el COVID-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe» en el que advierten el efecto profundo que ha tenido la pandemia en la vida diaria de las personas y en sus medios de subsistencia.

Bárcena recordó que la crisis provocada por el COVID-19 será la más intensa de la región y provocará un retroceso de 14 años en cuanto a los niveles de pobreza, que representará una década perdida en cuanto a mejoras del PIB per cápita y que habrá un cierre masivo de pequeñas y medianas empresas.

La secretaria ejecutiva de la Cepal dijo que, si bien los trabajadores informales actualmente son los más afectados por la pandemia, en el futuro inmediato será será el grupo laboral de mayor crecimiento, lo que hace urgente que los gobiernos latinoamericanos y caribeños diseñen estrategias de asistencia y seguimiento urgente entre grupos vulnerables.

Revés sanitario

Los años perdidos no solo afectarán los avances en el tema económico y social, sino también sanitario. Ettiene destacó que «hoy las Américas son vulnerables a perder años de avance en salud en simplemente unos meses. Nos enfrentamos a un desafío sin precedentes», zanjó.

Y la directora de la OPS no solo se refiere al COVID-19, sino también a la desatención en enfermedades crónicas, en otras endémicas y en procesos de vacunación que generarán otras presiones en el futuro. «Hay un nivel de atención deficiente», dijo.

Ettiene señaló que ya se están registrando retrocesos en temas materno-infantiles, con tasas de mortalidad materna que están avanzando y con bajas coberturas de vacunación de enfermedades. Sin precisar si se trata de un indicador regional, la representante de la OPS dijo que en lugares donde existía una cobertura de vacunación de 95 % se está registrando actualmente una de 35 y hasta 20 %.

Recordó la necesidad de cumplir con el nivel de inversión en salud recomendado por la OPS, de 6 % del Producto Interno Bruto. No todos los países lo cumplían, por lo que explicó que América Latina y el Caribe llegaron a la crisis del COVID-19 con sistemas sanitarios subfinanciados y fragmentados.

Propuestas conjuntas

El mensaje conjunto de la Cepal y de la OPS durante la rueda de prensa apuntó a un hecho simple: no hay apertura económica posible sin que la curva de contagios haya sido controlada, y no hay reactivación posible sin un plan claro tendiente a evitar el repunte de los contagios.

Los organismos consideran que medidas como la cuarentena y el distanciamiento social deben articularse con medidas sociales y económicas «dirigidas a atenuar los efectos de la crisis, pues estas últimas facilitan el cumplimiento de las medidas sanitarias».

Logrado el control del virus, la Cepal y la OPS consideran que la reconstrucción debe traer consigo la promoción del desarrollo sostenible e inclusivo, igualitario, que avance en la transformación productiva y en la creación de un estado de bienestar social.

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